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miércoles, 29 de junio de 2016

Un acto de transferencia



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(click en la imagen para descargar el libro)

A mi hijo y a mi amada esposa.


- ¿Qué quiere? - me pregunta, un tanto inquieto.
- ¡Hablar con usted!
- Venga. ¿Qué pasa? - me preguntó cuando ya estábamos en su consultorio, parados, cerca de la puerta. Parecía irritado, fuera de sí. Entonces, yo largo estas palabras sin pensar.
- ¡Me siento jodido! - le digo.
- Usted no se siente jodido, usted está jodido. 
Y agregó en seguida:
- Lo veo mañana. 



No todas las personas tienen la fortuna de vivir la experiencia de la transferencia, situación en la que una persona cualquiera (o no se si cualquiera), se ve cautivada, asombrada por lo que dice o hace un otro. Por ejemplo, algún maestro al cual admiras y al escuchar sus palabras te das cuenta de que tienen un fuerte sentido y eso mueve tu percepción de la vida, o cuando te llama la atención por algún error, te cala en lo profundo de lo que eres; ante esta situación, podría decirles que existe algo de transferencia.



El señor Haddad en esta obra, realiza un diario no sólo de su vida, sino también de su paso por el diván de Lacan. Para aquellos que tienen un referente de esta experiencia (estar en análisis), saben que no hay situación más íntima que hablar de ello. Aún así, Haddad no cae en el exhibicionismo vulgar, ya que habla de su experiencia sin ese tono excesivo y presuntuoso que tienen aquellos que dicen saber qué es el psicoanálisis. Veo más bien un cuestionamiento hacia aquellos que compartieron este momento de auge y proliferación de la figura y palabra de Lacan.



No duda al hablar de la magia de Doltó, del poder de Roudinesco, de la catástrofe perversa de Miller; tampoco duda al hablar de lo problemático que es cuestionar a tus padres, cuestionar tus relaciones amorosas, cuestionar tu goce, cuestionar, cuestionar... Haddad es ese insensato huérfano que decidió caminar sólo y no adherirse a grupos, sectas o ismos; pienso que eso lo hace más ético, más verdadero.



No puedo negar que me vi plenamente identificado con el autor cuando habla de lo difícil que es sostener un análisis, de las contrariedades diarias de la vida, de la forma en que actúas y piensas después de unas sesiones, o incluso de los síntomas neuróticos que brotan cuando estás en movimiento. Por ello admiro a las personas que han sostenido esta apuesta lo suficiente para haber construido otra vida.


Reaperturo nuevamente este blog refiriéndoles este apasionante texto por lo conmovido que quedé por su lectura en mis viajes en el metro de la CDMX.

Sólo hay que tener cuidado si deciden leerlo, puede abrir puertas que no sabías que existían, o que no querías ver.



martes, 25 de octubre de 2011

Dejarás a tu padre y a tu madre







Dedicado a mi futuro sobrino 
y a su maravillosa madre 
a quienes amo profundamente.


¿Qué debe transmitir una generación a la siguiente que le permita dejarla?

La pregunta que inaugura este texto genera las palabras del mismo, es decir, el texto se dedica a responder dicha pregunta. Ahora, tal interrogante se puede plantear de distinta manera, con diferentes factores y circunstancias:

- ¿Por qué las personas deciden seguir viviendo con sus padres a pesar de tener la posibilidad económica para no seguir haciéndolo?


- ¿Por qué los individuos no tienen en mente salir de casa de los padres a menos de que se casen o vayan a trabajar a otro estado? (E incluso, a pesar de trabajar en otro lugar, regresan a casa a dormir a su mismo cuarto)


- ¿Por qué los padres no “invitan” a sus hijos a dejar el hogar primigenio y buscan lo contrario?, que se quede en casa mediante discursos como: “Esta siempre será tu casa, Puedes quedarte en este territorio pero , Si te cobramos renta es como si vivieras de manera independiente, Si te vas es tu decisión pero nos quedaremos solos, acaso no nos quieres y prefieres irte, No te preocupes, tú quédate aquí y nosotros nos vamos a otro lugar… etc.”


Estas y otras formas discursivas son las que devoran al individuo y no le permiten ser un sujeto de la cultura*, generando en él una imposibilidad para decidir realizar el movimiento, la emancipación, la descolocación; en lugar de eso, encontramos  una carga de resistencias expresadas así:


- Para qué gasto tanto en pagar un lugar, Mejor hasta que me vaya con alguien más, Hasta que compre mi casa, Ningún lugar me gusta, Hasta que tenga mi refri y mi lavadora y mi cama y…, Hasta que tenga un trabajo estable, Es muy difícil y me parece poco posible económicamente…


Y la mayor de las resistencias es la pregunta sobre el mismo movimiento: ¿por qué salirme de casa, qué tiene de malo quedarme donde estoy?


En primer lugar el problema mayor es preguntarse por qué hacerlo, en segundo lugar, vivir en casa de los padres (o abuela o tío o familiar) es mantenerse en el lugar del goce, vivir siempre recibiendo, en la comodidad absoluta como un bebé y es eso lo que precisamente impide madurar, lo que impide ser un hombre o una mujer en completud simbólica a pesar de tener 50 años. .


El texto aquí presente plantea elementos y procesos fundamentales que la familia y la sociedad pueden transmitir a las generaciones siguientes para permitirles vivir en libertad, pero cuando ni la familia ni la sociedad está preparada para proveer de dichos elementos ¿qué puede hacer el individuo ante sus propias resistencias?, ya que cuando el individuo se propone algo, inmediatamente le vendrá la idea de que es imposible hacerlo o alcanzarlo.


Las respuestas pueden ser muchas, muy elaboradas, intelectualizadas, respondidas por los conocedores del tema, pero ninguna será suficiente para que el individuo haga algo; por mi parte, como autor de este blog, además de compartir una fragmento de este texto para que los interesados lo conozcan, la otra propuesta posible que me queda plantear es un cuestionamiento a la realidad gozosa del individuo:


Si uno vive rodeado de la facilidad, del sentimiento de seguridad que implica estar en el núcleo familiar, uno nunca se verá enfrentado a conocer sus propias capacidades para aprehender una vida, ni se verá en la necesidad de desear algo porque sentirá que no le falta nada, y transitará atrapado en el “si yo hubiera…” lugar en donde nunca hay un acto, sino sólo intentos de actos prefigurados por el deseo de los otros.


No es fácil dejar al padre, a la madre o a la familia, ni es fácil poder dudar de ellos, pero es necesario, tampoco se trata de negarlos o borrarlos, se trata de colocarse a uno mismo en un lugar diferente para poder volver como mujer u hombre, y no seguir siendo hijo, nieto, sobrino... A pesar de muchas lecturas o muchos estudios hace falta elaboración, decisión, fé y trabajo para lograrlo. A veces hay que dudar de esos discursos familiares y costumbristas que nos mantienen pegados, y construir uno propio; aunque parece imposible, no lo es. 


*Sujeto de la cultura: Individuo libre, que tiene la posibilidad de cambiar el mundo en el que está inmerso mediante la creación y la improvisación. Restrepo Hoyos, Paula Andrea








Y para que se den una idea del tema, les dejo un cuento de Óscar de la Borbolla, proveniente del libro: La libertad de ser distinto, del capítulo: 

Dudas 

2

Yo era un niño crédulo, espejo de mi madre: todas las cosas eran como ella decía: fue la época en que el mundo terminaba a media calle de mi casa y en aquel universo comprimido más que dudas sentía curiosidad: me interesaba por todo, y para todo mi madre tenía una respuesta clara y esquemática. Yo las iba almacenando en la memoria, y poco a poco todo se iba volviendo inteligible: sabía, por ejemplo, que la luz eléctrica venía entubada en los alambres como el agua, y que el interruptor de la pared era como el grifo del lavamanos: sabía que el eco era un espíritu invisible que respondía del otro lado de la sala y que podía platicar con él, pues era bueno. Un día, sin embargo, mi madre no supo por qué brillaba la Luna, qué la encendía en la noche, y levantó los hombros y puso una cara que sólo, muchos años después, comprendí que había sido de duda. Yo ya había captado, sin embargo, la lógica de sus explicaciones y me di mi primera respuesta: la recuerdo aún ahora, pues esa vez mi madre se alegró tanto que le contó mi ocurrencia a la abuela y a cuantos quisieron escucharla, y cada vez que alguien la oía, reía y me felicitaba. Era una teoría simple: yo tenía un pequeño búho de plástico fosforescente y mi conclusión fue que la Luna brillaba porque era de material fosforescente. Sin embargo, mi verdadero descubrimiento fue otro: mi madre no lo sabía todo y las respuestas podían ser inventadas. Mi primera duda fue un pecado mortal, una hecatombe: dudar de mi madre.







Y como extra, la película de Kikis, del director Hayao Miyazaki, que habla sobre el tema de la emancipación.






miércoles, 17 de agosto de 2011

Ser o no ser




¿Yo soy yo?

No pienso repetir en esta breve reseña los objetivos por los cuales la dra. María I. García C. escribió su libro, o por qué Borges es uno de los escritores más importantes de la historia de la literatura, o por qué Foucault es un gurú incomprendido; el motivo del post es para abordar la cualidad que tienen algunas obras humanas de salvar al individuo en el sentido de permitirle elegir un camino diferente al impuesto por los otros (padres, familia, amigos, sociedad…).

Llegamos al mundo por un deseo de nuestros progenitores y ellos a la vez por los suyos… después, los padres verterán sobre los hijos una serie de discursos y deseos de manera inconsciente (leer el Hamlet de Shakespeare) y a veces consciente, y como resultado, tenemos a un individuo que elige lo único que le enseñaron a elegir y por tal motivo, termina sin elegir realmente (la diversidad es anterior al deseo de elegir. Borbolla), por ejemplo, puedes elegir una paleta pero sólo hay de limón y chocolate, y no sabes que existen otros sabores. Otro ejemplo: el padre es médico, el hijo es médico, el nieto es médico. Otro discurso: “yo te pago la escuela, y creo que lo más recomendable es que estudies_________”.

Para hacer esto aun más funesto, incorporamos una diversidad de mecanismos de defensa con los que se vuelve más complicado poder salir de esta dinámica. Ejemplo: si no escojo lo que me dicen mis padres, ya no me darán dinero, comodidades, etc.. Otro: ¿para qué esforzarme tanto?, así estoy bien, para que pagar renta y esas cosas, mejor me lo gasto en enseres como un mejor carro o gadgets y ya cuando tenga un mejor trabajo o me case me salgo de mi casa. Otro discurso: “la situación está bien difícil, ni hay trabajo, no se puede tener dos trabajos hoy en día, y ni que trabajara de mesero, aparte los médicos dicen que hay que dormir 8 horas para estar saludable”.

Esta serie de discursos y de mecanismos de defensa no nos permiten ver o dudar siquiera del discurso de las figuras de poder, por lo que resulta casi imposible ser un individuo y la mayoría se queda en la situación de sujeto (de sujetado, atado). Pero en el casi cabe la posibilidad de otro lugar, el lugar del deseo al cual podemos acceder si en primera instancia dudamos de estos discursos establecidos y de nuestros propios actos. La duda permite generar un espacio que puede ser el lugar en donde advenga otro discurso.

Este otro discurso, es el discurso del yo como entidad deseante, discurso que resulta aun más mounstruoso de ver y de alcanzar, ¡que miedo alcanzar lo que quiero, porque puede realizarse! Por tal motivo, algunas personas que han vivido esta maravillosa experiencia, nos han dejado maliciosamente un legado de manera sutil (y nada modesto) en diferentes versiones a las que denominaremos: ciencias humanas; con la intención de que nos realicemos en la individualidad y no en el otro (como esas parejas en donde sólo un individuo es el que trabaja, estudia, aprende… y el otro se queda pasivo sintiéndose satisfecho y realizado con los logros del otro; otro ejemplo: “estoy estudiando otra licenciatura” a lo que responde el sujeto: “ah si, mi hermano también estudia otra licenciatura, y un amigo tiene un doctorado y mi vecino es científico” -pero yo sujeto no he terminado ni la prepa).

Y es aquí donde el maestro Borges aparece con el cuento titulado: “Las ruinas circulares”, cuento citado por la dra. García Canal y que a su vez es mencionado por don Michel Foucault (maestro de maestros) en donde vemos una historia que aborda el tema del legado inconsciente en los hijos y estos a su vez en quien siga y así sucesivamente (o infinitamente a menos de que alguien diga o haga algo). Y lo peor es que no queda en los hijos, también el legado pasa por alumnos, amigos, compañeros de trabajo, jefes, parientes, etc…………. Y la historia dice más o menos así:

“Había una vez un hombre que quería soñar a otro hombre y hacerlo realidad y encontró en un templo abandonado -donde anteriormente adoraban al dios fuego-, el lugar propicio para hacer su sueño realidad. El hombre soñaba y su sueño cada vez tomaba más forma, pero no lo lograba. Un día en el sueño se le apareció el dios fuego y le dijo que le ayudaría, con la condición de que no le dijera nada al hombre soñado ya que, sólo iba a ser eso, un sueño, una ilusión en la realidad. Apareció el hombre y al haber aprendido con el tiempo de su padre todas las enseñanzas, emprendió su propio camino para realizar lo que su padre le había enseñado: soñar un hombre hasta hacerlo realidad… al final el dios fuego les dará la lección de su vida. . . ¿Qué fue lo que pasó?”

Aquí no acaba la historia, como tampoco acaba la historia mientras sigamos vivos. Por ello, les invito a leer estos dos textos para que al final, puedan hacerse a sí mismos preguntas como las que en algún momento me hice, depende de cada quien encontrar sus propias respuestas:


¿Soy quien creo ser realmente, o tan sólo soy una ilusión, el sueño de alguien más?

¿Son mis hijos o soy el hijo en donde se realizan los sueños no realizados de los padres?

¿Y si estudio lo que quiero y no lo que mis padres dicen?

¿Se puede vivir de manera diferente a la que nos enseñaron, o es imposible?

¿Quiero salir de esa historia circular y ser yo mismo?

¿Y si no quiero?

¿Y si si quiero, cómo hacerlo?











TOOL - Lateralus

(fragmentos)

Mucho pensar, sobre analizar, separar el cuerpo de la mente, marchitando mi intuición, dejando oportunidades atrás y debo alimentar mi voluntad para sentir mi momento…

Hay tanto más y más invitándome a ver a través de estas posibilidades infinitas

Urgiéndome a cruzar la línea, alcanzando para abrazar lo que venga

Yo abrazo mi deseo de…

Sentir el ritmo de…

Sentirse inspirado de…


martes, 10 de mayo de 2011

Feliz día de las madres






CORALINE:

¿CUÁL DE LAS DOS BRUJAS ES MI MADRE?


Los cuentos de hadas podrían funcionar para permitirnos pensar en una forma distinta para enfrentarnos a los dragones. Los demonios de las historias tienen nombre, tienen forma, tienen figura y, al nombrarlos, es posible detenerlos.

Coraline es una niña dolorosamente desatendida, no mirada. Su deseo se centra en la posibilidad de ser vista desde otro lugar para, con ello, verse a su vez diferente. O, para decirlo de otra manera, tiene una demanda de ser amada. Papá y mamá también desean algo para ella, pero al pensarlo resulta mortífero: quieren que sea una adulta pequeña, que no juegue, que no se moje, que no se mueva, que no sea una niña. A la madre le fastidia que Coraline quiera cosas diferentes a ella misma, que pregunte distinto, que le gusten los guantes de colores vivos, que no sea como las otras niñas (que no sea como su madre). Al padre mientras menos lo distraigan, mucho mejor: eso le permite seguir estando fuera de la dinámica: no intervenir, estar periférico, mientras madre e hija se rasgan las vestiduras de puro pleito. De pronto, surge una alteración en la historia: una puerta, pequeña, oculta, pero visible. Coraline entra ahí en sueños (los sueños que funcionan también aquí como la expresión del deseo no conciente de la protagonista) y descubre una alteridad: al otro lado de la puerta, existe otro universo, en donde hay personajes parecidos al del mundo real, pero con atributos que ella siempre ha buscado: su madre la ve, cocina, es amorosa; su padre toca el piano para ella y es divertido. Todo se ve genial, todo huele bien. El jardín lleva sus colores. Hasta los vecinos se vuelven divertidos. Es el mundo de la placidez: la recuperación del paraíso perdido. El único detallito es que la gente ahí lleva botones cosidos a los ojos, situación que representa la negación: hace posible el no ver (no-velar) las imágenes que verdaderamente se producen en esa otra realidad. Negar o también producir el castigo o la consecuencia que operaría para Coraline por vivir su fantasía cumplida: regresar al lecho materno, al útero de la procreación (en el más puro simbolismo de la tragedia de Edipo Rey, el cual al perpetrar el incesto de manera involuntaria, decide sacarse los ojos a manera de castración, de punición).

Existen como ejemplo diálogos misteriosamente familiares, arrebatadores: “queremos que te quedes, Coraline, que te quedes con nosotros” “Sin ti me muero” “Hasta la voluntad más férrea se derrite con amor” ¿Acaso no es este el panorama de una relación familiar devoradora, demandante, totalizadora y también, al igual que en el caso de la primera madre y familia, totalmente mortífera?

Parecería que no hubiera a cuál de las dos elegir. Como que no existiera opción posible. Cualquiera de los dos mundos son totales y absolutamente imposibles de vivirse (en uno la incomprensión, Coraline no tiene lugar, ya que sus padres se encuentran sumidos en su propio narcisismo, en su profesión, en su vida de adultos en donde no le dan cabida a su hija. En el otro, todo gira en torno a ella, ya que metafóricamente la madre-ojos de botón necesita de su energía para seguir con vida: es una araña y la niña la mosca que la mantiene en existencia -sin ti me muero-).

¿Qué hacer? Parece que no existiera alternativa alguna…

Ante este panorama de soledad, de inmovilidad, surge un tercer elemento: un gato negro. Aunque aparentemente no simpatizaban Coraline y él de pronto se convierte en un ente curioso: habla y al hacerlo subraya cosas absolutamente congruentes. Cuestiona a la protagonista. Le hace devoluciones de manera metafórica, pero siempre permitiendo que sea ella quien decida, quien elija, quien elabore y quien finalmente se enfrente con la representación de la madre (que aunque en esta historia son dos madres, en la vida real en ocasiones son más de dos –representaciones- porque afortunadamente madre solamente una). Coraline tendrá entonces qué enfrentarse a la realidad: o bien entrar al espejo en el que ha colocado a sus padres (porque fue ella y no la otra madre quien lo hizo), a rescatarlos, a elaborar una figura y una representación distinta de ellos y recuperar la vista (perdón, los ojos perdidos) para lograr mirar mejor el mundo soñado y el mundo real; o bien, quedarse en el mundo de ensueño, de mentira, de fábula que la madre-araña le ha mostrado, en donde su deseo se verá finalmente fumigado.

Logra el objetivo: atraviesa fantasmas, ideas, miedos, representaciones, vaivenes… pero siempre quedará una pregunta: aquella puerta que atravesó… ¿ha quedado cerrada? ¿Realmente será imposible volver a ella? Porque Coraline crecerá y la tentación podrá permanecer en ella. La seducción de escaparse de esta realidad para volver a la fantaseada escena de amor-devoramiento. ¿Cuál de las dos madres, al final, resulta ser la bruja? ¿Cuál de las dos es la real, cuál es la que podemos encontrar en los hogares, compartiendo el pan con sus hijos?

Esta es una película de animación que puede llevarnos a la representación de una típica familia no solamente norteamericana, sino occidental: dos imágenes de madre que finalmente son una misma: tanto abandonadora como voraz y devoradora, con un solo encargo de arrancarle a la niña su deseo de convertirse en mujer y de lograr una vía real para hacer su propia vida. Ahora bien, a veces la voracidad no se vive tan amenazadora o angustiante… a veces esta aparente dulzura se siente en el cotidiano como la clásica mamá que le da todo a su hijo o hija, que le da tantos regalos, que le consiente todo, que le apoya en todo, que termina por hacerle saber el siguiente mensaje: “no eres capaz de salir a luchar por ti mismo” “mejor olvídalo… quédate en casa y cósete los ojos de la libertad” “no te vayas de aquí” “no estoy yo aquí que soy tu madre”, “ya no lo intentes, regresa –como si alguna vez hubiera salido- a casa, aquí te daremos todo lo que necesitas sin que tengas qué esforzarte” “para eso soy tu madre”.

La alternativa de Coraline, sin duda, será que se permita a sí misma armarse de una representación distinta de madre. Sí, ella será la que tenga qué salvar a los adultos… pero salvarlos en la representación que tiene de ellos en su mundo interno, para que sea capaz de incorporar que una madre tan buena en realidad se trata de una chupadora, que una madre abandonadora en realidad se trata de un fantasma… y con ello se dé a la tarea de construir una madre suficiente, en calidad y en amor, pero también en persona y en deseo, para que a su vez la niña pueda más adelante convertirse en mujer…deseante…

Nadia Irma de la Torre



Link para descargar la pélícula gracias a:

http://cineartemuerto.blogspot.com/2010/02/coraline-audio-latino-mu-1-link-tim.html









domingo, 5 de septiembre de 2010

Psicoanálisis y literatura



A diferencia de la tendencia generalizada de los textos que critican al psicoanálisis desde el contenido, en este artículo del Dr. Raymundo Mier (catedrático de la UAM Xochimilco, la ENA y otros sitios) es posible observar una arista por demás enriquecedora: la figura de la construcción del discurso psicoanalítico y lo que de la literatura le ha sido transmitido. Retomando la idea derridiana, solamente es posible construir la interpretación a partir de lo escrito mismo. No existe un más allá. Con el texto en sí es posible analizar las figuras o los escenarios que construye el psicoanálisis para su operatividad y su transmisión. ¿Con qué otro artículo sería posible dicha reflexión que con "Lo ominoso" (1919)? Entre los velos de la castración, la relación con el padre y la literatura, Mier realiza la urdimbre que da cuenta de algo distinto en el psicoanálisis. Que siempre ha estado en el texto y que no siempre es posible leerlo.


Reseña realizada por: Naditte.





sábado, 8 de agosto de 2009

El perfil del mexicano


¿Qué dosis de verdad puede soportar el

ser humano?

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No es sencillo hablar de una de las piedras angulares de la filosofía mexicana, hombre de vastos estudios y de gran repercusión en la educación estética del México contemporáneo: Samuel Ramos.


Te presento hoy aquí un texto proveniente del libro: El perfil del hombre y la cultura en México, obra que se caracteriza por se una de las precursoras en el ámbito del análisis del mexicano y que algunas de las ideas propuestas por el filósofo, siguen aun vigentes.


Los temas que aqui encontrarán son:


Psicoanálisis del mexicano

La educación y el sentimiento de inferioridad

Cómo orientar nuestro pensamiento

La pedantería


Realicé dicha elección con base en la actualidad que los textos pueden tener en relación con el contexto en que vivimos, así como en la importancia que estos pueden representar para la sociedad que ta gravemente ha sido afectada en su pensamiento.


Hay varios puntos importantes a resaltar sobre estos textos y que brevemente abordaré sin profundizar tanto en el tema, lo importante es que cada quien saque sus razonadas y no sentimentales conclusiones:


- El primer paso es aceptar. Somos lo que somos y de alguna manera llegamos a ser así, la crítica aquí expuesta representa una vista hacia nosotros mismos, hacia nuestras elecciones y hacia nuestra forma de ver el mundo. No se trata de un mal hablar sobre la condición del mexicano sino, se tratra de una puesta en crisis de lo que somos precisamente para darle un curso diferente.


- No sólo se trata de nuestra personalidad, también intervienen factores históricos en donde heredamos algunas malas costumbres y éstas, han permanecido por mucha comodidad o ignorancia.


- La educación vital, forma parte de la preservación o eliminación de ciertos modos de pensar y de actuar. Si desvinculamos la educación de la vida, ésta, termina por abarcar el dominio técnico generándose una desmesurada alabanza sobre las potencias tecnológicas y económicas, llegando al olvido de los propios orígenes y por tanto, de su propia identidad.


- Cambiar a México implica en un principio cambiar como individuo y después como nación. Para ello, se requiere de un método, de un camino a seguir, uno no puede cambiar de un día para otro. El proceso es largo, arduo y requiere de mucha constancia. Uno no puede decir: "hoy comienzo a pensar y a ser diferente", se necesita saber cómo pensar para aprender a elegir.


- Pretender ser un intelectual por haber leído 30 libros, tomado algunas fotos o escrito un par de textos, es un acto típico de la pedantería. El problema es que el pedante se siente conquistador del pensamiento, y como tal, él no es un conquistado, grave error. El conocimiento no es un archivero de citas, no es un acto acumulativo y pasivo. Aquel que realmente tiene un nivel intelectual importante, abre sus puerta al cambio, al diálogo y sabe en qué nivel ubicar su conversación. La pedantería es un mecanismo psicológico para cubrir nuestra condición de mexicano, hay que alejarnos lo más posible de ella.



Samuel Ramos puso a nuestra disposición un libro fundamental que permite comprender parte de nuestra esencia como mexicanos, hay que agradecerle poniendo en critica sus textos y preocuparnos un poco por nuestra identidad que cada día se pierde más, sobre todo ahora que se acerca el partido de la victoriosa "Selección mexicana" contra el incansable enemigo EU.




El perfil del hombre y la cultura en México es una invitación que nos pone a pensar que, para ser mexicano no basta sólo con ponerse la "PLayerA"








Vindicar el texto como el mapa de lo que discierne lo indiscernido, lo que entrevé seres donde sólo se ven y se escuchan “mensajes” de instituciones. Es una labor. Hacer que la escritura de la política, la historia y la filosofía vuelvan la mirada sobre las huellas de lo singular: la literatura, la poesía. Fractal debe su nombre a la geometría con la que Benoit Mandelbrot quiso encontrar un lenguaje que convirtiese al mundo en una hipótesis abierta, guiada por el misterio que requiere toda capacidad de asombro que se respeta mínimamente: “La realidad es un hecho impredecible”.

Editorial de la école lacanienne de psychanalyse en México

Editorial de la école lacanienne de psychanalyse en México
Esta página es una lista breve de nuestros libros y de algunos enlaces e informaciones. En la página de la école lacanienne de psychanalyse. Usted podrá encontrar, abriendo la mención "Publications", un apartado de la editorial epeele con todo el detalle de los libros y la imagen de sus tapas así como un texto que corresponde a la cuarta de forros y presenta el libro en sus características.

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